viernes, 6 de mayo de 2011

Tony Judt (1.948- 2.010) El refugio de la memoria (2.010) Editorial Taurus-240 páginas

Una verdadera joya. El autor, que acaba de morir en agosto del año 2.010 como consecuencia de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que le tuvo paralizado los últimos meses de su vida, dicta sus recuerdos que recoge este libro.

Judt, judío nacido en Inglaterra, fue según dice él mismo, profesor de historia, escritor de historia de Europa, comentador de asuntos europeos, una voz intelectual de la izquierda americana, y ocasionalmente un participante en las discusiones sobre los judíos.

En 25 capítulos va recordando aspectos personales, familiares, y profesionales de su vida, aprovechando para dar su opinión sobre temas generales relacionados con dichos recuerdos. Está escrito con sencillez y sin pretensión, lo que no puede ocultar la altura intelectual del autor pero hace que el lector no tenga que hacer grandes esfuerzos para entenderle. El lector tiene la impresión de que está leyendo la carta de un amigo ilustrado que le cuenta sus recuerdos. Judt solo hace referencia a su enfermedad en el prólogo y como buen británico es muy contenido en la expresión de sus sentimientos.

A lo largo de sus recuerdos el lector se va dando cuenta de que Judt es un intelectual muy viajado y con muchas experiencias personales y un conocedor de lenguas y países, lo que hace que sus opiniones estén basadas no solo en su intelecto si no en su experiencia personal lo cual resulta enriquecedor.

La traducción de Juan Ramón Azaola es magnífica lo que hace de la lectura un placer.

Aunque parezca una obra menor tengo la impresión de que tiene más contenido que alguno de los grandes tratados de historia. Tengo pendiente leer su libro más conocido, “Posguerra, una Historia de Europa desde 1.945” que creo que ha leído mi cuñado Juan.

Le pongo ****

lunes, 2 de mayo de 2011

Ian McEwan (1.948) "Solar" (2.010) (353páginas)

Terrible, como todo lo que he leído de este autor. Tengo que reconocer que soy fan, y su novela que más me ha gustado es "Sábado", que tiene una entrada en este blog y que recomiendo a los jóvenes cuando tengan tiempo en verano.

En "Solar" da un repaso a la especie, representada en este caso por Michael Beard, un hombre egoista, nihilista,  y de comportamiento desordenado en lo social, personal, sexual, dietético, y profesional, lo que no le impide obtener el Premio Nobel de Física y convencer a un montón de mujeres para que se casen o se acuesten con él.

Con un comportamiento que en muchos casos resulta cómico se mueve por la vida con el único objetivo de satisfacer sus apetitos para lo que utiliza medios de dudosa moralidad. Para que os deis una idea, esta es una de sus reflexiones: : “Entre las razones que explicarían el anhelo de una divinidad, el argumento del designio divino se derrumbaba en el caso del Homo sapiens. Ningún dios que se preciase podría ser tan chapucero en la mesa de trabajo"

Como telón de fondo y para mostrar el contraste con su personalidad este hombre se dedica a la investigación de algunos aspectos de la naturaleza de la luz que resultan críticos para la posible solución del calentamiento global, tema sobre el que McEwan parece muy bien informado. El protagonista consigue no solo ser una eminencia en lo científico si no en lo comercial al hacer un proyecto de energía solar en el desierto tejano junto a un socio americano.

El climax del relato va en aumento a medida que Beard va acumulando despropósitos. McEwan saca su vena humorística británica y en algunos momentos te hace reír a carcajadas, pero la tragedia de fondo supera a la comedia. 


Le pongo ****

miércoles, 27 de abril de 2011

El ciclista de Chernóbil (2011) de Javier Sebastián


Javier Sebastián (1962), nacido en Zaragoza, ha escrito esta novela, que aunque tiene el soporte histórico del grave incidente de la Central Nuclear, es en el espíritu de aventura y la calidad humana de sus personajes donde reside su encanto.
Los protagonistas del libro son un funcionario español, representante del Kilo en la Conferencia Internacional de Pesas y Medidas que se celebra en Paris; Vasili Nesterenko, físico nuclear y personaje real; los naufragos de la fantasmagórica ciudad de Pripyat, próxima a Chernóbil y la propia Central Nuclear.
Como dice Rafael Reig en su página Lecturas y Relecturas del ABC cultural la gran aventura de la novela es la conversión de un insípido personaje de Javier Marías(*) en el protagonista de una novela de Joseph Conrad (**).
La narración es sencilla, con un lenguaje contenido y austero, tiene 231 páginas, está a vuestra disposición y creo que os gustará. Le he puesto xxx3/4.

Un abrazo, Rafa
(*) me gustan los insípidos personajes de Marías
(**) también me entusiasman los personajes de Conrad

sábado, 23 de abril de 2011

Ilustrado (2.010). Miguel Syjuco (Manila 1.976)

Un libro sorprendente. Para empezar está escrito en inglés por un filipino. Pretende ser su biografía para lo que Syjuco utiliza como hilo conductor la historia de otro escritor filipino, Crispín Salvador, de quien es alumno y admirador y cuyo cadáver aparece flotando en el río Hudson. El libro ha ganado el Man Asian Literary Prize, y el Palanca Award, y está teniendo buenas críticas.

Está escrito en forma de palimpsesto con temas distintos escritos incluso con distintos tipos de letra. El lector trata de seguir las distintas historias que van y vienen a lo largo de las páginas y tiene dificultades para saber en algunos momentos si se está hablando del protagonista o de Crispín Salvador. Ya lo anuncia el escritor en el último párrafo del prólogo del libro. “Los hechos, fragmentados en pedazos, se han recopilado aquí para vuestra reflexión, como un espejo roto cuya última pieza se hubiera de encajar a la fuerza”  El lector trata de saber si Crispín Salvador existió realmente y si los datos biográficos del relato se corresponden con los del autor y comprueba que los expertos no saben nada al respecto. 

Entreverada queda la historia de Filipinas, un país casi desconocido para mí y sobre el que esta novela me ha enseñado algunas cosas. Entre otras que tiene 90 millones de habitantes en su rosario de islas, y otros 10 millones que viven y trabajan en el extranjero y que envían dinero a casa lo que representa una de las principales fuentes de ingresos de la economía del país. El autor define a los filipinos como: “Nosotros somos más reales que esa presunción filosófica que tiene al ser humano por fuente de luz: somos fuentes de sudor. Somos laboriosos, somos baratos: he ahí las dos caras de nuestra gloriosa imagen nacional”

Es la primera y única novela “filipina” que he leído en mi vida, y me ha sorprendido favorablemente. Recomendada para los interesados en el tema, y en el descubrimiento de nuevos talentos literarios y de nuevas formas de escritura. Le pongo ***3/4

jueves, 21 de abril de 2011

Rojo y negro de Stendhal (1830)




Stendhal (1783-1842) es uno de los 350 seudónimos que utilizó Heri Beyle, que a lo largo de su vida escribió muchísimo sobre diversos temas: viajes, pintura, música, pero utilizados como telón de fondo para hablar de si mismo (también escribió una autobiografía de su infancia y juventud), pero muy pocas novelas (la primera a los 43 años), si bien dos estupendas: Rojo y negro (1830) y La cartuja de Parma (1839).


Stendhal era rechoncho, patilludo y enamoradizo con escaso éxito, anticlerical y antiaristócrata, aunque frecuentaba los salones de la alta sociedad parisina donde contaba divertidas anécdotas, muchas inventadas.


Nació en Grenoble, en una familia burguesa, y aun siendo un excelente matemático no terminó sus estudios y se incorporó al ejército de Napoleón en la campaña de Italia. Fue funcionario en Alemania, Austria y Rusia y trabajó y vagabundeó por toda Europa. Muere en París sin haber alcanzado la notoriedad, aunque siempre confió que el tiempo reconocería su genialidad. El ilustre Menedez Pelayo escribió: De Stendhal puede decirse que ganó todas las batallas después de muerto.


Fátima Gutiérrez, en la edición de Cátedra de esta obra, resalta que con ella se inicia el realismo-romántico, que aunque conserva el héroe del romanticismo que se enfrenta a la sociedad hasta entregar su vida, es en la forma de relatar los hechos, esforzándose en una descripción objetiva del espacio y la época y de los detalles cotidianos lo que inaugura la estética realista.


Julián Sorel, el protagonista de Rojo y negro es una mezcla de la clase de hombre que Stendhal era y hubiera querido ser: gustar a la mujeres, buen conversador, gran memoria, valiente y ambicioso, sensible, calculador y desconfiado, vanidoso y susceptible, ingrato y sin escrúpulos, pero emotivo ante la bondad y generosidad. En la página 82 lo describe así:


Tenía las mejillas enrojecidas y los ojos bajos. Era un chico joven, de dieciocho a diecinueve años, de apariencia débil, con las facciones irregulares pero delicadas, y una nariz aguileña. Sus grandes ojos negros que, en los momentos tranquilos, denunciaban reflexión y ardor, en aquel instante reflejaban un odio profundo. El pelo castaño le salía desde muy abajo de la frente, lo que en los momentos de cólera, le daba un aspecto malévolo. De entre las innumerables variedades de fisonomías humanas, quizá no haya ninguna tan lejos de la vulgaridad como ésta. Su figura esbelta y bien formada denunciaba más agilidad que vigor. Desde su primera juventud, su aspecto extremadamente pensativo y su gran palidez habían dado al padre la impresión de que no viviría mucho y que, si lo hacía, sería una carga para su familia. Despreciando a todos, en su casa, odiaba a su padre y a sus hermanos. En los juegos que se celebraban en la plaza pública los domingos, siempre perdía.


Este joven va a enamorar a dos hermosas mujeres: una casada, madre de dos hijos y otra joven aristócrata.


Basada en un hecho real, la historia interesó al autor, enriqueciéndola de tal manera que su ajuste dramático final no es consecuente con la enjundia de sus caracteres.


En un ameno prólogo, de algo más de treinta páginas, de La Nave de los locos de la serie de Aviraneta, titulado Prólogo casi doctrinal sobre la novela, que el lector sencillo puede saltar impunemente, Don Pío Baroja nos habla de su opinión sobre la novela actual y sobre Rojo y Negro en particular, abundando en el divorcio entre la pobreza de la realidad y la riqueza del realismo de Stendhal.


¿Qué puede animar a un lector de nuestros días para meterse en esa sociedad y en esos dramas?


No lo sé. Yo leí La Cartuja de Parma y me entusiasmó y tenía desde hace la mar de años en la mesilla Le rouge et le noir sin atreverme con él: adulterios, pelucas, dramas. Me decidí y entré en la historia, cuya primera parte es estupenda y una segunda, algo premiosa, pero que no desmerece de la primera. Rica en ideas y vida te arrastra a lo largo de sus más de 600 páginas.


Lampedusa (El Gatopardo) habla de la economía de medios de este autor que ha logrado resumir una noche de amor en un punto y coma:


La virtud de Julien fue igual a su dicha; tengo que bajar la escala, dijo a Matilde, cuando vio el alba aparecer.


Le he puesto xxxx1/4 y está a vuestra disposición.


Un abrazo, Rafa





sábado, 19 de marzo de 2011

Némesis de Philip Roth


El caso de este autor recuerda el de Woody Allen que haciendo honor a la laboriosidad judía, todos los años nos sorprende con una nueva obra, situada en Nueva York o Newark, su ciudad natal.
Hasta aquí las semejanzas, ya que mientras uno hace gala de un delicioso sentido del humor, el otro, libro a libro, y cada vez con mayor afán, nos lleva por los caminos del dolor y de la muerte.
Philip Roth, merecido aspirante al Nobel, ha escrito extensas y extraordinarias obras como: Pastoral americana o La mancha humana, sin embargo sus libros recientes: El animal moribundo, Elegía, Sale el espectro, Indignación, La humillación, y esta que nos ocupa apenas superan las doscientas páginas.
Su escritura se hace cada vez más sencilla y clara, sin que la estructura narrativa, en ocasiones compleja, frene su fluidez.
El título de la obra hace referencia a la diosa que personifica la idea de la venganza, y creo que en efecto, el libro nos cuenta una tragedia en el más clásico significado del término.

Es el verano de 1944, penúltimo de la II Guerra Mundial. y los habitantes de Newark empiezan a padecer una terrible epidemia de Poliomelitis (parálisis infantil), que ese año afectará a más de 19.000 personas en los Estados Unidos, y en muchos casos será mortal.

Sobre el tema de las plagas, el efecto que causan en las personas y la sociedad donde viven hay en la literatura dos grandes libros: El año de la Peste de Daniel Defoe (autor de Robinson Crusoe) y La peste de Marcel Camus.

La obra que comentamos no desmerece con las obras citadas y como ellas aborda la desconfianza en el prójimo, el temor al contagio, la incertidumbre, el dolor, la generosidad y la incomprensión de la indiferencia de Dios ante la angustia humana.

El protagonista es un joven de 23 años, leal y gran persona, que sufre la frustración de no poder estar con sus compatriotas en el frente, debido a su acusada miopía, y trabaja como profesor de educación física en un colegio de jóvenes . . .

Excuso seguir contando la historia, pues creo es mejor que su disfrute o padecimiento provenga de su lectura y no de un pobre resumen.

Le califico con xxxx
Un abrazo, Rafa

viernes, 18 de marzo de 2011

SAKI(1.870-1.916) y Millás(1.946), dos formas de hacer humor.

Acabo de leer "Animales y más animales (1.914)" de SAKI autor a quien no conocía ni de oídas y que ha editado este año "Valdemar", y “Lo que sé de los hombrecillos” de Juan José Millás editado por Seix Barral.



Dos formas distintas de hacer humor, Millás desde la fantasia de un solo relato, y SAKI desde 36 relatos muy divertidos de la época eduardiana. Quizás escogí a este último por el comentario positivo que hizo Rafa de "Pigs have wings" de Wodehouse, autor en el que influyó SAKI según Wikipedia. Me confirmó luego Rafa que ya conocía a SAKI y que le parecía un buen escritor. Ciertamente.


Dice Tom Sharpe, autor del mítico "Wilt", respecto a SAKI:  «Si empiezas un relato de Saki, lo terminarás. Cuando lo hayas terminado, querrás empezar otro; y cuando los hayas leído todos, jamás los olvidarás». A mí desde luego me ha encantado su humor muy británico y que, amén de la distancia en el tiempo y de las costumbres de los personajes millonarios que retrata, sigue vivo.


No así Millás que hace una novelita de 185 páginas que deja mucho que desear. Escribe en primera persona pero el protagonista es un ser extraño a la especie. Mucha fantasía desaprovechada.