lunes, 28 de febrero de 2011

Sidhhartha (1.951) de Hermann Hesse (1.877-1.962).


Escrito en 1.951, parece ser una compensación a “El lobo estepario” escrito en 1.927. Si en aquel expresaba Hesse el sufrimiento de la soledad del hombre y de su dificultad para admitir a la sociedad y especialmente a la burguesía, aquí se remonta a la India de los tiempos de Buda y nos presenta el camino espiritual que sigue el joven Siddahrta, hijo de un Brahmán.

Siddahrta empieza su camino aprendiendo la religión de los Brahmanes para, muy joven, seguir a los "Samanes" en su camino de ascetismo. Llegado un momento en el que tiene un encuentro personal con Buda, decide conocer el mundo y sus placeres para después huir hasta encontrar a un barquero del que aprenderá a escuchar al río. 

Un libro que tuvo mucho éxito en los años sesenta y que quizás introdujo el hinduismo y el budismo entre los hippies. Me ha gustado. Tiene una lírica muy especial y un ritmo bueno. Está escrito con una cadencia muy oriental y monótona.

Se descubre en el relato la personalidad de Hesse, que sigue buscándose a sí mismo, a su razón de ser, a su espiritualidad, buscando la perfección. Siempre royendo el hueso que le dio la madre fortuna, hueso que roe en solitario. Siempre la soledad, siempre la trascendencia. 

Le pongo **** mientras sigo obsesionado por las miradas que desde la mesa del cuarto de estar me lanza Ana Karenina. "Ten paciencia, hermana"


No hay comentarios: