domingo, 7 de febrero de 2010

La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades


Comúnmente considerada de autoría anónima, en esta edición de la Biblioteca Castro la atribuye a Alfonso de Valdés, que nace en Cuenca a finales del siglo XV, de familia judía conversa, desempeña diversos cargos en la cancillería del Emperador, se cartea con Erasmo, al que admira profundamente y participa en las conversaciones entre luteranos y representantes del Papa en la dieta de Augsburgo sin que su espíritu conciliador evitara el cisma protestante.

Muere de peste en Viena en 1532, habiendo escrito el libro en 1530, cuyo estilo realista, vigente hasta nuestros días, lo convierte en la primera novela moderna.

Volver a este libro, leído hace la mar de años, ha sido una de las sorpresas más gratas en mi vida de lector, por:

La irónica pintura de los amos de Lázaro, sin notas moralizantes.
El expresivo retrato del hambre, constantemente presente y motor de la historia.
La agilidad de la narración, usando incluso el suspense, como en el capítulo del bulero.
La evolución del protagonista, desde la bondad a un cierto cinismo, al admitir como bueno su particular matrimonio.
Y por otras muchas escenas y situaciones realmente divertidas que hacen de él un libro estupendo,al que he calificado con xxxx1/2.

Si no lo habéis leído o lo habéis hecho hace mucho tiempo, no dudéis en disfrutarlo.

Un fuerte abrazo
Rafa

4 comentarios:

Diego dijo...

Otro que habrá que leer. Creo que no lo he leído nunca y si lo he leído habrá sido en tiempos escolares y obligado por algún fraile.

Te tengo en el pensamiento para pedirte el libro de la japonesa Kawakami, "El cielo es azúl..." pues necesito con urgencia algo poético para quitarme la amargura de Raskolnikof.

Un abrazo.

Rafa dijo...

"El cielo es azul.." está disponible como bálsamo de castigos y crímenes.
Un abrazo
Rafa

Diego dijo...

Muchas gracias por la recomendación He leído con verdadero placer este librito escrito en un castellano bellísimo y con unos contenidos que recogen la sabiduría popular, amén de lo divertido de las aventuras y desventuras de este pobre hombre. Una crítica acerada de la sociedad de su tiempo.

Gracias, Rafa. Un abrazo.

Pepe dijo...

Las obras maestras siempre hay que leerlas y releerlas. Por supuesto que es uno de mis libros de cabecera.