Esta
es la primera novela de este autor extremeño, que ha sido o está siendo editada en
trece países, entre ellos Inglaterra, Italia y Alemania, y supongo, con gran
agobio de los traductores, pues la riqueza y belleza de su vocabulario, hace
que sea aún más grata la lectura de esta apasionante historia.
El
argumento es sencillo pero enriquecido, sin caer en ninguna exageración
barroca, por la vida que tienen los paisajes naturales del llano, los
árboles y las matas, los animales vivos y muertos, los olores silvestres
y humanos, sus quemaduras y heridas, que añaden gran fuerza dramática al relato.
La
historia se inicia con un niño que huye, sin causa conocida. Tampoco tenemos
clara noticia de donde se desarrolla la acción, ni cuando, pero nada de esto es
necesario. El número de personajes es muy reducido: el niño y el viejo pastor
(aunque parezcan reclamarlo, no están en una novela picaresca), el alguacil, el
cojo y un secundario sin relieve, se verán inmersos en ese árido paisaje con pueblo abandonado (tampoco estamos
en una novela del Oeste, aunque su espíritu no le es ajeno) que es también otro
personaje y que por su dureza, será actor esencial en la formación del
protagonista.
La
novela tiene 220 páginas, y da gusto decir que los estupendos calificativos que recibe en las
solapas del libro son ciertos y os la recomiendo. Le he puesto XXXX1/4 y está a vuestra disposición.
Rafa
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