martes, 25 de octubre de 2011

Conversación (2011) de Gonzalo Hidalgo Bayal (1950)



Es un lío ser lector, pues además de disfrutar con lo que estás leyendo, y ver con cierto agobio la pila de libros que te esperan en la mesilla, no te quedas quieto y el vicio te saca a mirar si hay algo más por ahí.
Y claro que hay

Un empleado de la librería Machado de Madrid, me decía el otro día: pero ¿no conoces a Hidalgo Bayal? es un extremeño que escribe tan bien, que cuando empiezas una narración suya, te envuelve y ya no la puedes dejar. Lee Conversación.

Este libro, que Babelia comenta largamente en su edición del pasado sábado, se inicia con un cuento breve: Kalé heméra (hermoso día), una tierna historia, posiblemente biográfica. Corzo, es el título del cuento siguiente, algo más largo, sucesivamente cada narración tiene más páginas que la anterior, y es un relato de ambiente salvaje, dramático y algo gótico. Los dos siguientes: Aquiles y la tortuga y Monólogo del enemigo son paradójicos y de una fluidez extraordinaria, donde cultura y escritura desbordan. El último  Reparación  es el más abstracto de los cinco, según los eruditos en la línea de Beckett o Hitchcocok. El conjunto es estupendo y doy gracias al inductor por el  buen rato que he pasado leyendo este libro.

Desde entonces he recorrido: Cámara, Fnac, El Corte Inglés, Elkar y Troa buscado inútilmente un ejemplar de alguna de sus anteriores novelas: Paradoja del interventor, Campo de amapolas y El espíritu áspero, todas editadas por Tusquets. Me queda la Biblioteca de Gobela, y a lo mejor es un éxito. La experiencia muestra lo difícil que resulta a los libreros mantener un buen fondo de libros y lo débiles que son ante nuevas formas de venta.

Este autor, discípulo de Sánchez Ferlosio, ha sido hasta hace poco profesor de literatura en un instituto de Plasencia y habiéndose jubilado piensa que va a escribir mucho. Eso espero, como también que los libros que no encontré sean tan gratos como imagino.

Le he puesto XXXX, editado por Tusquets, tiene 238 páginas y está a vuestra disposición.
Rafa

Nota: Puede leerse Kalé heméra en google:

domingo, 23 de octubre de 2011

La devoción del sospechoso X (2005) de Keigo Higashino (1958)


Novela galardonada con los premios más importantes a la novela policíaca en Japón. Su autor es muy apreciado en su país, donde ha publicado trece novelas negras y fue dado a conocer el pasado año en estos pagos gracias a un artículo en el Wall Street Journal.

La historia tiene inicialmente cierta semejanza, aunque lejos de su dureza, con OUT, novela comentada en este Blog. Una mujer acosada, en su propio hogar, por su ex-marido, se defiende y con la ayuda de su hija mata al agresor.  

La acción se dividirá, entre la encuesta policial, llevada por unos detectives metódicos y sin grandes intuiciones, pero amigos de un Profesor de Física que las tiene de sobra y las asesinas, ayudadas por un vecino (el devoto sospechoso) que es a su vez un genio de las matemáticas y antiguo compañero de estudios del Físico.

Aunque con personajes mejor construidos que los de la novela clásica de detectives, ésta sigue fielmente su filosofía, donde la gracia reside en el ingenio del problema y su solución. Es una gozada el último cuarto del libro.

Le he puesto XXXX, y está a vuestra disposición

Rafa

sábado, 22 de octubre de 2011

Saber perder (2008) de David Trueba (1969)




La novela cuyo primer capítulo es: ¿Qué es el deseo?, se inicia con esta bella frase:

El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas y ranuras que le permitan filtrarse.  El deseo asociado a un objeto de deseo nos condenará a él. Pero hay una forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegando las velas, que sople su viento.

Y empezamos conociendo a los componentes de una familia: los abuelos, ella con una rotura de cadera que oculta un cáncer y él, su marido, viejo profesor de piano, que sufre dramáticas obsesiones; el hijo, separado, que una vida de fracasos le ha llevado hasta cometer y ocultar un crimen y la nieta, de dieciséis años, que encontrará en un joven futbolista argentino su primer amor.

Con estos personajes principales, que van rotando su voz capítulo a capítulo, Trueba va desarrollando la acción que al estar narrada en presente de indicativo tiene algo de inmediato y vivo.

Irán apareciendo otros muchos personajes secundarios, magníficamente dibujados, y la historia se hará más rica y tendremos la sensación primero y la certeza después de haber leído una novela estupenda.

 Esta novela recibió merecidamente el Premio de La Crítica del 2008 y la de la revista El Cultural de El Mundo de ese mismo año.

La califico con xxxx1/4 y está a vuestra disposición.

Rafa    

lunes, 3 de octubre de 2011

Vida de un desconocido (2.009), de Andreï Makine (1.957)

Este autor nació en la antigua Unión Soviética en 1.957 y a los treinta años aprovechando un intercambio de profesores con Francia se quedó en este país y consiguió asilo político. Así pues lleva casi 25 años en Francia.

Después de mucho luchar consiguió un gran triunfo al ganar el Goncourt y el Medicis por su novela “Le Testament franÇais” en 1.995.


En esta novela de 260 páginas nos presenta un doble relato. En los primeros capítulos nos presenta a  Shutov, un escritor maduro de origen ruso que vive en París con una joven francesa. Escritor sin éxito, agota pronto su atractivo de intelectual extranjero al darse cuenta la joven de su falta de posibilidades como escritor. Enfadado y acordándose de una novia que tuvo en Leningrado, ahora San Petersburgo, decide ir en su busca. Al llegar se encuentra con un país completamente distinto del que dejó y con una novia que ha sabido aprovechar las oportunidades que la nueva Rusia ha ofrecido a los emprendedores con iniciativa. 

La segunda parte, que es el fundamento de la novela, nos presenta a un viejo ruso, Volski, que está inmóvil en la cama de unos apartamentos propiedad de la antigua novia de Shutov, y que la gente piensa que es sordo y mudo. Volski le cuenta a Shutov su vida, desde la juventud previa a la guerra mundial, pasando por el asedio alemán a Leningrado, la batalla de Stalingrado, el fin de la guerra, el campo de concentración en Siberia, la muerte de Stalin, etc. etc. Un “dejá vue” que puede resultar atractivo para los que no hayan leído “Vida y destino” de Grossman, pues Makine, al contrario que sus colegas rusos, lo explica todo con dos personajes, Volski, y su novia Mila, lo que viene a probar que Makine se ha hecho francés y se ha olvidado de sus orígenes.

Así pues una novela ligera, con buen ritmo, fácil de leer,  y a pesar de todo con un escenario donde se representa la barbarie de los hombres, que el autor contrapone al arte que Volski y Mila representan como cantores de operetas.

Le pongo *** y está a vuestra disposición.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mientras agonizo (1930) de William Faulkner (1897-1962)




Faulkner es, como Proust, Kafka, Joyce, un autor que piensas debes leer, pero lo dejas, esperando una gripe o una temporada más relajada de lo habitual.
 
Italo Calvino dice tener prevención por las obras del tipo "monólogo interior", hasta el punto que no consiguió terminar el Ulises, e incluso Faulkner le caía más bien pesado.



Para Vargas Llosa Santuario es una de sus obras maestras, y que debe figurar detrás de las magníficas Luz de Agosto y ¡Absalón, Absalon!


Yo había leído: Las palmeras salvajes (traducida por Borges), de la que guardo un confuso recuerdo y que le puse “un muy bien”, y Luz de Agosto que califiqué de extraordinaria.
Réquiem para una mujer (o Réquiem para una monja), la vi en teatro, hace un pilón de años, con Aurora Bautista de protagonista.
He empezado varias veces El Ruido y la furia, pero no he conseguido entrar.

Todo lo anterior no es nuevo y se lo envié a Diego en Noviembre del pasado año a propósito de qué recomendar de este autor.

Pero después de haber leído Mientras agonizo, su quinta novela y libro tremendo, tengo unas enormes ganas de leer más de este señor que recibió el Nobel en 1949.  

El libro está compuesto por monólogos interiores: cincuenta y nueve, la mayoría de ellos, de los componentes de la pobre y orgullosa familia Bundren, que asisten al final de la vida de su esposa y madre Addie, y con singular mezcla de egoísmo y generosidad luchan contra los elementos, superando las adversidades y transportan en un pobre carromato su cadáver hasta el cementerio de Jefferson a fin de cumplir su deseo de ser enterrada junto a su padre.

Muchas escenas parecen aguafuertes, con contrastadas luces y sombras, que recuerdan a Valle-Inclán: Mientras agoniza Addie escucha a Cash, uno de sus hijos, como sierra y clava su ataúd a la luz de un farol.  

Addie, en su único monólogo, dice:
… recordaba que mi padre decía que el sentido de la vida era prepararse para estar muerto mucho tiempo. Y cuando tenía que verles día tras día, cada uno con sus secretos y sus egoísmos personales, y una sangre extraña en cada uno y extraña a la mía y pensaba que éste parecía ser el único modo de estar preparada para morir, odiaba a mi padre por haberme engendrado. Siempre andaba buscando ocasión de encontrarles en falta para así pegarles. Cuando la vara caía la sentía en mi carne; cuando les levantaba verdugones y ronchas en la piel era mi sangre la que corría, y a cada palo pensaba: ¡Ahora sabéis quien soy yo! Ahora soy algo en vuestras vidas secretas y egoístas, ya que he señalado vuestra sangre con la mía para siempre… Comprendí que había sido eso, no que tuvieran las narices sucias, sino que nos habíamos tenido que usar unos a otros por medio de palabras como arañas que se cuelgan por la boca de una viga, se balancean y retuercen sin tocarse nunca y que sólo por medio de la vara mi sangre podría mezclarse con la suya en una sola corriente.

Para Harold Bloom, autor de El Canon Occidental, es una de las grandes novelas americanas, y el título de la obra es una cita de las amargas palabras que el espectro de Agamenón dice a Ulises en la Odisea (libro XI, “El descenso de los muertos”):
Y mientras agonizaba camino del Hades, aquella perra se alejó y no quiso cerrarme los ojos.
 
No parece que la acción de Clitemnestra tenga su paralelo en el libro, pero sin duda la obra tiene un tono de densa tragedia, muy difícil de alcanzar.

Me ha parecido un libro que merece realmente la pena y le he puesto xxxx1/2
   

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La rosa (1925) de Robert Walser (1878-1956)




Kafka,  Musil, Canetti, Bernhard, Handke, y nuestro Vila-Matas, del que hace extensa referencia en su Dr. Pasavento, hablan muy bien de este autor al que consideran un maestro por su original expresión literaria.

Confieso haber leído a los “supporters”, y muchos de sus escritos me gustaron, pero creo que gané alguna dioptría y perdí docenas de neuronas en el intento.

Robert Walser nunca buscó la notoriedad, y gustó de la discreción y la oscuridad, padeciendo una vida extremadamente dura, que recuerda a la del pintor Van Gogh.

Nace en Biel (Suiza) en 1.878. A los catorce años deja de estudiar y se pone a trabajar en diversos oficios: escribiente, empleado de banca, criado, cambiando constantemente de residencia y viviendo a salto de mata. Esta vida le gusta y le permite escribir poesía.

En 1905 va a Berlín, a casa de su hermano pintor, donde escribe sus novelas más conocidas: Los hermanos Tanner, El ayudante y Jacob von Gunten.
Durante la Gran Guerra y años posteriores mueren, primero su padre y luego, dramáticamente dos de sus hermanos, uno en un hospital psiquiátrico y el otro se suicida.

Durante los años veinte, vive en solitario en Berna y su escritura se condensa y se hace más radical. Realiza sus Microgramas, escritos a lápiz en letra pequeñísima.
Su salud mental se resiente, bebe en exceso, y padece periodos de agresividad y depresión que hacen que por voluntad propia ingrese en 1930 en un sanatorio mental suizo, donde permanece hasta su muerte en la Navidad de 1956, mientras paseaba por la nieve en los alrededores del sanatorio. No se conoce ninguna obra escrita durante este período de internamiento.

Me había gustado su narración breve El paseo, y La rosa, es el segundo libro que he leído. Escrito en 1925 es un conjunto de piezas cortas, donde se mezclan narraciones, monólogos, crítica literaria, impresiones de paseos, visiones subjetivas y otros fragmentos, muchos: únicamente esbozos, borradores, tentativas de mostrar algo, pero eludiendo hacerlo con claridad. Esa forma de escribir ocultando, quizá por pudor, lo que se quiere decir, desorienta al lector y no entusiasma. Es realmente extraño, que a diferencia de Van Gogh, no haya en estas páginas ninguna indicación de la atormentada vida de Robert Walser..

A pesar de lo dicho, el libro tiene algo seductor que pide leer más de este autor.
Le he puesto xxx

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un ejemplo de humor inglés. "Forma poética" de Harold Pinter, un poema corto.

Harold Pinter

Simon Gray
Extraigo esta carta al director de The Economist porque me ha parecido graciosa e incluye a dos grandes escritores ingleses, Harold Pinter (1.930-2.008) Premio Nobel de Literatura, y Simon Gray (1.936-2.008) escritor.
Poetic form.

SIR – At 11 words, Harold Pinter’s shortest poem was certainly enigmatic: “I saw Len Hutton in his prime/Another time/another time” (“The known and the unknown”, August 20th). So was Simon Gray’s response when, a few days after sending him the poem, Pinter phoned Gray to check if he had received it. He replied he had, but “I haven’t finished reading it yet”
Kaushik Basu
Chief economic adviser
Ministry of Finance
Delhi

SIR - Con once palabras, el poema más corto de Harold Pinter fue ciertamente enigmático: "Vi a Len Hutton en su mejor momento / Otro tiempo / otro tiempo" (" Lo conocido y lo desconocido ", 20 de agosto). Esta fue la respuesta de Simon Gray, cuando pocos días después de enviarle el poema, Pinter llamó por teléfono a Gray para comprobar si lo había recibido. Él respondió que sí, pero que "no he terminado de leerlo todavía"


(Len Hutton fue un famoso jugador de cricket)