jueves, 21 de julio de 2011

El viejo y el mar (1.951). Ernst Hemingway (1.899-1.961)

Hago esta entrada en el blog para ver si le doy un poco de oxígeno, no vaya a ser que muera de abandono. ¡Ha pasado un mes desde la última! ¡Ay, Jesús!

Magnífico relato del pescador Santiago y su aventura en solitario a la pesca de un gran pez. Hombre maduro que vive en la simplicidad del paleolítico con algunos ramalazos de modernidad reflejados en su afición al beisball, deporte que puede que ya se jugase en el paleolítico.

El relato es directo y simple. Santiago habla consigo mismo y nos va contando sus pensamientos y sentimientos a la hora de ir a pescar, después de ochenta y cuatro días sin pescar nada. Santiago consigue pescar el pez más grande que ha visto en su vida, y sufre durante dos días y dos noches hasta que consigue atarlo a la borda de su lancha de vela. Luego tiene que proteger su pesca de los ataques de los tiburones que  consiguen llevarse la mayor parte del pez para dejar al viejo hecho trizas pero a salvo en su pueblo.

Hemingway nos hace vivir la aventura paleolítica como si estuviéramos con el viejo en su pequeña embarcación. Describe, como buen conocedor de la pesca, los problemas físicos, de estrategia, de alimentación, y de resistencia física y mental por los que pasa un hombre solo, alejado de la costa más de lo que habría deseado. El viejo se salva porque conoce el oficio, y porque se ha criado en el sacrificio y en la lucha por la vida. El viejo es un prototipo de la especie humana en su versión cazador-pescador.

La lucha entre el viejo y el pez nos la hace patente Santiago, que gana al pez porque resiste más. Muy interesante la relación sentimental entre ambos.

Hemingway sorprendió con su prosa directa y emocionante a toda la crítica literaria y creó un estilo narrativo nuevo. Las escasas páginas del relato las leí con verdadera pasión. La foto está sacada en un puerto del Caribe, probablemente La Habana, durante el rodaje de la película que se rodó en el año 1.958.

Le he puesto ****

jueves, 23 de junio de 2011

Una historia real. Os recomiendo vivamente el libro de Ricardo Piglia: “Plata quemada” (recomendada en Babelia como una de las mejores novelas escritas en español a partir de 1991). Cuenta la historia de un robo que tuvo lugar en Buenos Aires allá por el año 1965. El narrador, antiguo periodista, lo escribe como si fuese una batalla homérica, de la que se halla ausente todo juicio moral. Los personajes, como en la Ilíada, ven como su destino es presa del capricho de los dioses. Un ritmo endiablado y un vocabulario de arrabal porteño le hacen, a mí entender, merecedor de una calificación de ****.

jueves, 16 de junio de 2011

El Camino. Delibes

Yo no había leido nada de Delibes, supongo que porque lo recomendaban tanto en otras épocas. Estaba en casa por ser de lectura en el colegio de las niñas. Me ha gustado mucho. Es una monada de narración de un niño de pueblo que tiene que irse a la ciudad y cómo ve el asunto. Es pequñita y fácil de llevar. Bárbara para la playa este verano.
Le pongo ***1/2.

viernes, 3 de junio de 2011

Hammerstein o el tesón (2008) de H.M. Enzensberger (Baviera, 1929)



Henzensberger es un creador de gran prestigio: poeta, ensayista, autor teatral,matemático,realizador de documentales, que en el 2002 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. De su obra únicamente conocía Diálogos entre inmortales, muertos y vivos (1999), que no me entusiasmó.

Este libro es más ambicioso e inclasificable, no es una biografía, ni tampoco una novela, pero si la aproximación a un atractivo personaje real: el general del ejército alemán barón Kurt von Hammerstein (1878-1943), su familia y su convulsa época, tomando testimonios de vivos y difuntos, éstos, a través de imaginarios y ágiles diálogos con ellos; de relatos históricos y documentos, muchos provenientes de los archivos de los servicios secretos alemán y ruso, siendo en ocasiones versiones dobles y contradictorias.

Como dice Lire, la revista literaria, que consideró este libro el mejor editado en Francia el pasado año, este general, que fué hasta Enero de 1934 Jefe del Estado Mayor de la Reichsweher (que en 1935 Hitler rebautizó como Wehrmacht) y el militar más importante después de ministro de la guerra, es una personalidad fascinante, que a contrapelo de los prejuicios de su ambiente - el de los junkers prusianos reaccionarios, nacionalistas y antisemitas - , no cederá, en ningún momento, a la tentación del nacional-socialismo. Puede que Hitler le pareciese un vulgar cabo, pero para un hombre conocido por su lucidez en el análisis de los hechos y de sus consecuencias, el anuncio en privado del plan de rearme del Führer y su calurosa acogida por sus colegas, le hizo augurar en 1933, con muchos años de adelanto, la catástrofe y decir: vamos a hacer la guerra y la perderemos con Rusia.

Una vez, preguntado cómo juzgaba a sus oficiales, dijo: Distingo cuatro clases: los inteligentes, los trabajadores, los tontos y los vagos. En la mayoría de los casos concurren dos cualidades. Los inteligentes y trabajadores son para el Estado Mayor, los otros, los tontos y vagos, forman el noventa por ciento de todos los ejércitos y son muy aptos para las tareas de rutina. El que es inteligente y, a la vez vago, se califica para las más altas tareas de mando, pues aporta la claridad mental y el aplomo necesarios para tomar decisiones de peso. Del que es tonto y trabajador hay que protegerse; en ese no se puede delegar ninguna responsabilidad, pues siempre causará alguna desgracia.

El libro tiene 344 páginas, más agradecimientos, fuentes, índice onomástico, glosario etc. Me ha gustado y creo merece xxxx.

Rafa

martes, 24 de mayo de 2011

Javier Marías (1951) Los enamoramientos (2011)



Después de la lectura entre el 2002 y el 2007 de las casi mil seiscientas páginas de Tu rostro Mañana, y haber salido vivo y encantado de la aventura, es una estupenda noticia ver que Javier Marías sigue en la brecha y nos da la oportunidad de entrar de nuevo en su particular mundo.

Los enamoramientos tiene pocos personajes y está narrada por la joven editora María Dolz, que siente una singular atracción por el matrimonio de Luisa y Miguel Desvern, del que sabemos, desde la primeras líneas, ha fallecido recientemente de forma violenta.

En el texto hay frecuentes citas al Macbeth, a Los tres Mosqueteros, pero sobre todo a El Coronel Chabert de Balzac, autor, que como dice James Wood, no tiene un compromiso especial con el estilo indirecto o la impersonalidad del autor, que defiende la nueva literatura, y se siente maravillosamente libre de romperlo como autor/narrador con teorías y digresiones como también gusta Marías.

Así hace nuestra narradora que detiene la acción para buscar un nuevo punto de vista, hacer un cometario o tratar de entender a los personajes. Marías aunque es autor de novelas con trama, necesita de estas vacilaciones para hacer avanzar su historia, y que nos parezca más casual y más viva, aunque en ocasiones el efecto es contrario y pueda hartar al sufrido lector. No, en este caso, en que nos mantiene interesados hasta la última página logrando el difícil equilibrio entre la digresión y el suspense.

La novela nos habla del azar, del enamoramiento, de la muerte, del olvido, de la dificultad de conocer la verdad y de otras muchas cosas. Un personaje dice:

"Es una novela y lo que ocurre en ella da lo mismo y se olvida, una vez terminada". Quizá pensaba que con los hechos reales no sucedía así, con los de nuestra vida. Probablemente sea cierto para el que los vive, pero no para los demás. Todo se convierte en relato ... y apenas se diferencia entonces lo acontecido de lo inventado. Todo termina por ser narrativo y por tanto por sonar igual, ficticio aunque sea verdad.

Le he puesto xxxx, y sus cuatrocientas páginas están a vuestra disposición.

Rafa

miércoles, 18 de mayo de 2011

Angel González. Palabra sobre palabra.



Vuelvo a leer esta antología que publicó el año pasado Seix Barral (450 páginas) porque me gustó y me gusta, sobre todo algunos poemas. González es el poeta que más me ha gustado últimamente, a pesar de su melancolía o quizás por eso mismo.  Conocí a este poeta gracias a Covadonga a quien recuerdo agradecido cuando disfruto con algún poema. ¡Qué bien junta las letras este hombre!

Quizás imitando a Antonio Machado en su biografía de un par de párrafos, Angel González escribe esta nota en el prólogo del libro:

«Nací en Oviedo en 1925. El escenario y el tiempo que corresponden a mi vida me hicieron testigo de innumerables acontecimientos violentos: revolución, guerra civil, dictaduras. En muy pocos años me convertí, de súbdito de un rey, en ciudadano de una república y, finalmente, en objeto de una tiranía. Regreso, casi viejo, a los orígenes, súbdito de nuevo de la misma Corona. Me acostumbré muy pronto a quejarme en voz baja, a maldecir para mis adentros, y a hablar ambiguamente, poco y siempre de otras cosas; es decir, al uso de la ironía, de la metáfora, de la metonimia y de la reticencia. Si acabé escribiendo poesía fue, para aprovechar las modestas habilidades adquiridas por el mero acto de vivir.»



viernes, 6 de mayo de 2011

Tony Judt (1.948- 2.010) El refugio de la memoria (2.010) Editorial Taurus-240 páginas

Una verdadera joya. El autor, que acaba de morir en agosto del año 2.010 como consecuencia de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que le tuvo paralizado los últimos meses de su vida, dicta sus recuerdos que recoge este libro.

Judt, judío nacido en Inglaterra, fue según dice él mismo, profesor de historia, escritor de historia de Europa, comentador de asuntos europeos, una voz intelectual de la izquierda americana, y ocasionalmente un participante en las discusiones sobre los judíos.

En 25 capítulos va recordando aspectos personales, familiares, y profesionales de su vida, aprovechando para dar su opinión sobre temas generales relacionados con dichos recuerdos. Está escrito con sencillez y sin pretensión, lo que no puede ocultar la altura intelectual del autor pero hace que el lector no tenga que hacer grandes esfuerzos para entenderle. El lector tiene la impresión de que está leyendo la carta de un amigo ilustrado que le cuenta sus recuerdos. Judt solo hace referencia a su enfermedad en el prólogo y como buen británico es muy contenido en la expresión de sus sentimientos.

A lo largo de sus recuerdos el lector se va dando cuenta de que Judt es un intelectual muy viajado y con muchas experiencias personales y un conocedor de lenguas y países, lo que hace que sus opiniones estén basadas no solo en su intelecto si no en su experiencia personal lo cual resulta enriquecedor.

La traducción de Juan Ramón Azaola es magnífica lo que hace de la lectura un placer.

Aunque parezca una obra menor tengo la impresión de que tiene más contenido que alguno de los grandes tratados de historia. Tengo pendiente leer su libro más conocido, “Posguerra, una Historia de Europa desde 1.945” que creo que ha leído mi cuñado Juan.

Le pongo ****