Terminé el año con la lectura de este clásico, del que tanto se ha hablado y que por algún motivo no había leído. Escrito en 1948, Orwell nos pinta un futuro que quizás el creía posible, en el que el mundo ha quedado dividido en tres grandes naciones con unos sistemas políticos que tienen evidentes semejanzas con el estalinismo. La trama se desarrolla en uno de ellos, Oceanía, al que pertenece la vieja Inglaterra (además de los EEUU, Latinoamérica y toda la Commonwealth).
Yo diría que es obligatorio leer esta novela aunque solo sea para poder utilizar el término orwelliano con propiedad, pero es que además de interesante tiene una trama muy entretenida. La tercera y última parte del libro, sin destripar el argumento, es de poner los pelos de punta y me mantuvo despierto hasta terminarla del tirón.
Es evidente el propósito de Orwell de advertirnos sobre los peligros de la evolución hacia un estado totalitario del modelo comunista, y sus influencias son claras puesto que él mismo estuvo afiliado al Partido Obrero de Unificación Marxista cuando vino a España durante la Guerra Civil y luego vivió como cronista la Segunda Guerra Mundial. Aunque lo narrado en 1984 tenga ciertos matices futuristas, la mayoría de los elementos son reflejo de cosas que pasaron de verdad en la Rusia de Stalin.
He conseguido completar en 2012 el trío de novelas clásicas de sociopolítica-ficción, después de leer Un Mundo Feliz, Farenheit 451 y 1984. Les tres son muy recomendables, aunque si tuviera que poner una por encima sería Farenheit 451, ya que la pluma de Bradbury es para mi gusto la mejor de las tres.
Lo que está claro en todo caso es que gracias a Dios de momento el futuro que se imaginaban estos señores no nos ha llegado y que comparando con sus previsiones hemos salido mucho mejor parados en lo que a libertad se refiere.
Queremos tener un foro en el que poder compartir lo que pensamos sobre los libros que hemos leído o que leemos. Esto nos ayudará a poder seleccionar entre los miles de libros que se han escrito y los que se publican a diario.
miércoles, 2 de enero de 2013
domingo, 23 de diciembre de 2012
una novela fallida
Una novela fallida. Tras un desgraciado apagón tecnológico, recupero la rutina en Nuestros Queridos Libros. En este caso quiero referirme a un libro del que ya tenemos referencias en el blog. Se trata de “Años lentos” de Fernando Aramburu, autor de los magníficos “Los peces de la amargura”. En este caso, aunque haya recibido el premio Tusquets, tengo que reconocer que me ha defraudado. Creo que es una novela fallida, me atrevería a llamarla tópica. Todos los ingredientes de las malas novelas sobre el “conflicto vasco” se encuentran en sus páginas: Cura visionario nacionalista, tío borrachín, prima embarazada, tía con carácter que lleva el peso del hogar, primo etarra que no se entera de la fiesta, vecinos cotillas, el cronista empollón y calladito, barrio obrero con poco inmigrante, etcétera. La novela debe ser autobiográfica, pero eso no es ninguna justificación, ya que lo único que demuestra es que la realidad es, a veces, mucho menos creíble que la ficción. Incluso el autor parece hallarse un poco perdido, da la impresión de que, al incorporar los esquemas de la novela, está pidiendo perdón al lector. En mi opinión le falta fe en lo que hace, no se lo cree. Y lo malo es que tiene razón.
Le pongo, siendo generoso, dos estrellas.
viernes, 30 de noviembre de 2012
Salman Rushdie. Los versos satánicos.
He leido el libro con gran curiosidad por la famosa pena de muerte dictada contra el autor. La novela no me ha entusiasmado. Trata de dos personajes indios que viajando juntos en un avión que explota en el aire, van cayendo a tierra donde sufrirán algunas transformaciones, y distintas aventuras que les van juntando y separando. Va contando la vida de estos dos hombres, de origen, gustos y objetivos diferentes. Esta parte es la que más me ha gustado. Entre estas historias se van mezclando otras del pasado o presente con otros personajes y que es lo que se relaciona más con las religiones. Es esta parte la que no me ha gustado, tengo la sensación de que el autor ha tenido un excesivo afán de trascender.Me ha acabado cansando.
jueves, 29 de noviembre de 2012
La Marca del Meridiano Lorenzo Silva
Ambientada en la Cataluña actual, esta absorbente novela policíaca de Lorenzo Silva , maestro indiscutible del género, se adentra más allá de los hechos y presenta un sólido relato del ser humano ante la duda moral, el combate interior y las decisiones equivocadas.
Le pongo *** 3/4
martes, 27 de noviembre de 2012
Tony Judt (1.948-2.010) Posguerra. Una historia de Europa desde 1.945. **** 3/4
Un libro extraordinario, una obra maestra, que he leído con
verdadero interés llevado de la mano de este apasionado historiador
especialista en la historia de Europa, hueso que, por lo que he podido comprobar, ha roído durante mucho tiempo. La recomendación ha venido de Rafa y de Juan, de
quienes espero comentarios jugosos.
La primera consideración es que Judt empieza cada capítulo de una manera muy apetitosa para el
lector. Pone encima de la mesa los argumentos fundamentales de cada tema y va
desarrollando poco a poco el mismo. Cada capítulo está perfectamente pensado
para que sea un tema en sí mismo aunque forme parte de un todo. Mi
recomendación para los que se sientan intimidados por las 1.200 páginas es que
lean aquel capítulo que les resulte más interesante y que no se empachen
leyendo todo el libro de una vez.
El periodo de tiempo que cubre es el mismo que he vivido yo, lo que, con la salvedad de los primeros años que no puedo recordar, ha hecho de la
lectura una ilustración de mis recuerdos en muchos casos borrosos. España no aparece en escena hasta mediado el libro. España no jugó ningún papel relevante hasta bien entrado el siglo XX.
Judt escribe con
sencillez, sin barroquismos ni exhibiciones de erudición, esto unido al hecho
de que tiene las ideas muy claras hacen del libro algo muy interesante y asequible para
cualquiera. Judt es inglés y de origen judío por parte de su padre y de su madre lo que, no solo se nota en el buen conocimiento que tiene de Inglaterra, si no también en la importancia y el énfasis que pone en el exterminio del pueblo judío y en la tardanza de los países que participaron en el mismo en reconocerlo.
Desde el punto de vista formal es una pena que este historiador tan joven no publique su libro en formato digital. Esto le permitiría incluir mapas, gráficos, y tablas. Sobre todo en los datos económicos que, como no podía ser de otra manera, abundan en su libro.
Desde el punto de vista formal es una pena que este historiador tan joven no publique su libro en formato digital. Esto le permitiría incluir mapas, gráficos, y tablas. Sobre todo en los datos económicos que, como no podía ser de otra manera, abundan en su libro.
Escribe en el antepenúltimo párrafo del Epílogo:
“A diferencia de la
memoria, que se confirma y refuerza a sí misma, la historia incita al
desencanto con el mundo. En gran medida, lo que puede ofrecer es desalentador,
incluso perturbador, razón por la cual no siempre resulta políticamente
prudente esgrimir el pasado como arma arrojadiza con la que golpear y amonestar
a un pueblo por sus pecados pasados.
Pero la historia sí debe aprenderse y, periódicamente, reaprenderse.
En un conocido chiste de la era soviética, un oyente llama a Radio Armenia para hacer una pregunta: “¿Es posible predecir el futuro?” Respuesta: “Sí, no hay problema. Sabemos exactamente cómo será el futuro. Nuestro problema es el pasado: que siempre está cambiando””
Pero la historia sí debe aprenderse y, periódicamente, reaprenderse.
En un conocido chiste de la era soviética, un oyente llama a Radio Armenia para hacer una pregunta: “¿Es posible predecir el futuro?” Respuesta: “Sí, no hay problema. Sabemos exactamente cómo será el futuro. Nuestro problema es el pasado: que siempre está cambiando””
Os recomiendo fervientemente que leáis este libro.
lunes, 26 de noviembre de 2012
María Moliner (1.900-1.981) Diccionario del uso del Español(1.966-67)
Se está representando en Madrid la obra teatral “El diccionario” de Manuel Calzada basada en la vida de María Moliner autora del Diccionario del uso del Español,
diccionario imprescindible para cualquiera que quiera conocer bien nuestra
lengua y su buen uso.
Aprovecho la ocasión para hacer una apología de este diccionario que
tiene la característica de que se puede leer por el simple placer de hacerlo. No
digo nada del fin para el que fue escrito, que
no es otro que consultar las palabras y expresiones de nuestra lengua.
Decía Gabriel García Márquez lo siguiente: “Moliner hizo una proeza con muy
pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el
diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua
castellana”
Tanto María como
su marido fueron represaliados después de la guerra civil y luego rehabilitados
en 1.946. María ejerció como
bibliotecaria de múltiples bibliotecas entre ellas la de la “Escuela Técnica Superior de Ingenieros
Industriales de Madrid”, donde aprendió el significado de palabras como “Entropía” y “Entalpía”, lo cual tiene
su mérito.
En sus últimos años sufrió una arterioesclerosis cerebral
que hizo que fuera olvidando las palabras que tanto amó. Este hecho y la
injusticia de que no le hicieran miembro de la Real Academia de la Lengua es lo que animó a Calzada a escribir esta obra.
Sobre la injusticia de la R.A .E. dice Gabriel García Márquez:
“Pero los muy señores académicos no se atrevieron a romper su venerable
tradición machista. Ella se alegró, porque le aterrorizaba la idea de
pronunciar el discurso de admisión. ‘¿Qué podía decir yo’, dijo entonces, ‘si
en toda mi vida no he hecho más que coser calcetines?”
Es un magnífico regalo para estas navidades sin pesebre. La edición de la editorial Gredos del año 1.966-67 es la única que reconoció María. Yo tengo una edición de esta
misma editorial del año 1.992.
martes, 20 de noviembre de 2012
De Neguri a Laussane. Diarios de una transición 1.977-1.980. Alejandro Gaytán de Ayala (1.943)
Un libro muy curioso por su forma y por su fondo cuya lectura me ha resultado muy interesante. Desde
luego me ha influido el conocer a Alejandro, aunque sea superficialmente. Este
hecho me ha aportado el morbo de leer y seguir leyendo sus diarios para saber qué contaba y
hasta dónde iba a llegar en sus confidencias.
El resultado es que he conocido a Alejandro en su intimidad, sus aficiones, su familia, y sus amistades,
y también a la sociedad en la que le tocó vivir en
aquellos años de transición social y política en Neguri, Marquina, Bilbao,
Vizcaya, España, y en el mundo en general y que él comenta de manera natural y
explícita, sin morbo. Su forma de escribir es franca con algunos tintes de esnobismo.
Es un acierto llamar al libro “Diarios de una transición
1.977-1.980”
aunque quizás debería haberlo titulado “Diarios de dos transiciones” pues
Alejandro nos cuenta su evolución personal en estos años tan críticos para él
pues tiene que cambiar de la forma de vivir, la de un hombre rico que nunca se
ha preocupado del dinero, un hombre que sigue viviendo con sus padres a los 34
años de edad, un hombre que gasta su tiempo en sus aficiones a la música, al
bridge, a sus viajes, a la lectura, a sus amistades, la de un hombre que ve que se está
quedando sin dinero, que va a tener que trabajar, y que la sociedad en la que
vivió despreocupado en un régimen político en el que su clase era la
privilegiada ha cambiado y su grupo social está hundiéndose sin entender lo
que le está pasando y sin querer aceptarlo. Además tiene problemas de índole personal y decide psicoanalizarse. Él se va dando cuenta de la
situación general y de la suya personal y en cierto modo su “huída” a Lausanne es una liberación.
El prólogo de Pedro Ybarra describe con crudeza el
cambio que representó la muerte de Franco y la llegada de la democracia y de
la ETA a Neguri.
Considera que el que la sociedad de Neguri no hiciera nada para ayudar a la
familia de Javier Ybarra cuando este fue secuestrado fue un síntoma
de su decadencia y hundimiento.
Resumiendo, un libro que tiene mucho más contenido del que pudiera parecer y que os recomiendo aunque no conozcáis ni a las personas ni a los lugares; es lo de menos. ¡Además Alejandro es un fan de las Mitford!
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